Cuentos

Cuentos de terror La panadería de la esquina

Cuentos de terror La panadería de la esquina

Servando se había asociado con varios de sus primos para poder poner una panadería orgánica. En otras palabras, todos y cada uno de los productos que allí se elaboraran, tendrían que ser hechos con ingredientes 100% naturales.

Obviamente, al principio tuvieron algunas pérdidas, ya que los precios eran un poco más elevados que en los otros expendios del rumbo. No obstante, poco a poco la gente se comenzó a dar cuenta de que tanto el pan blanco como los bizcochos de repostería eran mucho más sabrosos en el negocio de Servando.

Con el tiempo, tuvo problemas con sus parientes, a los cuales les compró su parte para quedarse como único dueño. Las colas fuera de la panadería eran inmensas, le daban la vuelta a toda la cuadra.

Servando era un obsesivo de la limpieza, así como de seguir al pie de la letra su recetario. Únicamente dejaba que lo ayudara su esposa en las labores que tenían que ver con el horneado de sus pastelillos.

Una tarde tuvo que dejar sola a su consorte, debido a que le avisaron que tenía que acudir a la central de abastos a recoger un pedido personalmente. Cuando regresó, vio que los bolillos que se estaban colocando en los anaqueles, tenían la superficie demasiado dorada.

– Pero ¿qué pasó aquí, por qué todo el pan blanco está quemado?

– No es así mi amor, sólo está “Doradito”

– Bien lo decía mi padre. Si quieres tener un negocio exitoso, no puedes delegarle responsabilidades a nadie, pues siempre cometerán errores.

– Óyeme, no me hables así, soy tu esposa.

Al oír eso, Servando literalmente se transformó en un monstruo y como pasaría en los cuentos de terror, la sujetó por el cuello y la llevó hasta la parte trasera de la cocina, encerrándola en uno de los hornos.

Horas después, el hedor del cuerpo calcinado, hizo que la gente llamara a la policía. Actualmente Servando purga una condena de 25 años en prisión.