Leyendas cortas Apariciones vívidas

Leyendas cortas Apariciones vívidas

Mi hermana Helen y yo nos hemos querido desde el primer momento. Y es que a pesar que yo le llevo cinco años, hay una conexión muy fuerte entre nosotros, la cual se agudizó desde un día que estábamos jugando en el jardín.

Mamá se puso a preparar la comida y me encargó que cuidara a Helen. Nos pusimos a jugar y de repente ella me dijo:

– Dice Marcial que también quiere una taza de té.

– Marcial ¿Quién es ese? Le pregunté.

– Es mi amigo. Él juega conmigo cuando tú no estás.

– Ah, un amigo imaginario.

– Dice que no le gusta que le digan así.

– Bueno, bueno. Por mí no hay problema, sírvele el té a Marcial y que se integre al juego.

Por instantes, Helen me ignoraba por completo y charlaba con Marcial, como si realmente estuviera junto a ella. No le di mucha importancia, debido a que una niña de ocho años, aún tiene demasiada imaginación.

Luego mi hermanita cambió de juego y comenzamos a lanzar una pelota. Súbitamente ella mencionó:

– Marcial, por favor podrías ir por la pelota.

A lo que yo le respondí:

– Él no puede ir Helen. Yo te la traeré, sólo prométeme que no te moverás de aquí.

– Pero si él ya fue por ella. Me contestó mi hermana.

En eso se escuchó una colisión en la calle. Rápidamente los vecinos salieron y comenzaron a gritar que un camión había atropellado a un niño pequeño. Metí a Helen a la casa y después me acerqué a la muchedumbre para poder observar lo que había sucedido.

Efectivamente, un niño sin vida estaba tirado frente al camión. En su cuello tenía una placa metálica con el nombre de Marcial. Nunca le conté eso a mi hermana ni a nadie de la familia, sino que decidí publicarlo cual, si fuera una de esas leyendas cortas que se viralizan por Internet, sobre todo porque pensé que nadie iba a creer una historia tan sorprendente como ésta.

Estas y más leyendas las pueden encontrar en este enlace

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